sábado, 16 de junio de 2012

La Excelencia para Gloria de Dios.

¿Qué es la excelencia?

Una de sus definiciones dice, ¨Excelencia es un talento o cualidad de lo que es extraordinariamente bueno y también de lo que excede las normas ordinarias. Es también un objetivo para el estándar de rendimiento.¨

Coincido en pensar que la excelencia es tanto un objetivo para el estándar de rendimiento como una actitud con la que hacemos las cosas. 


La excelencia no es una habilidad. Es una actitud.

¿Como ayudar a nuestros hijos a tener una actitud de excelencia frente a las cosas cotidianas de la vida? Creo que una de las cosas que pueden ayudarnos a vivir con excelencia es una buena motivación. ¿Por qué hacer las cosas lo mejor que podamos? ¿Por qué ir esa milla extra? Justamente mostrar a nuestros hijos la importancia de la excelencia en sus vidas a la luz de las Escrituras es necesario para inspirarlos a vivir de este modo.

Vivimos en un mundo donde abunda lo rápido, fácil e instantáneo. Dónde permanentemente somos seducidos a tomar el camino más fácil, dónde el esfuerzo y el trabajo no siempre son bien vistos. Donde el sufrimiento por hacer lo correcto parece una tontería.

Dios nos llama a que ¨hagamos todo para su gloria¨. 1 Corintios 10:13.

Y la Biblia abunda con buenos ejemplos de personas que han vivido con excelencia, aún en medio de las circunstancias más adversas. Personas que sirven de inspiración a nuestros hijos para vivir con una actitud de excelencia, dejando el resultado de nuestro trabajo en manos de Dios.

Se me viene a la mente José, que aún vendido como esclavo sirvió de tal modo que ¨su patrón egipcio se dio cuenta de que el Señor estaba con José y lo hacía prosperar en todo. José se ganó la confianza de Potifar, y éste lo nombró mayordomo de toda su casa y le confió la administración de todos sus bienes. Por causa de José, el Señor bendijo la casa del egipcio Potifar a partir del momento en que puso a José a cargo de su casa y de todos sus bienes.¨ Génesis 39:3-5. Este mismo José, luego de años de adversidad en la cárcel, sería puesto por Dios a cargo de Egipto y reconocido por el faraón mismo. ¨Puesto que Dios te ha revelado todo esto, no hay nadie más competente y sabio que tú. Quedarás a cargo de todo mi palacio, y todo mi pueblo cumplirá tus órdenes. Solo yo tendré más autoridad que tú, porque soy el rey¨ reconoció el Faraón. (Génesis 41:39-40)

Otro ejemplo encontramos en Daniel y sus amigos. Daniel y sus amigos, jóvenes con ¨aptitudes para aprender de todo y que actuaban con sensatez, sabios y aptos para el servicio en el palacio real¨, sin embargo jóvenes dispuestos a no contaminarse con la comida y el vino del rey, ni dejarse seducir por los lujos y el poder. Jóvenes con una identidad clara. Jóvenes disciplinados, siervos de Dios, que glorificaron a Dios con sus vidas, manteniendo un espíritu humilde y reconociendo la grandeza del Dios que los había llevado de ser esclavos a ponerlos al servicio del rey del mayor impero de su época. (Ver Daniel 1-6).

En la Biblia, y en la historia, hay muchos ejemplos inspiradores más.

Dice Proverbios, ¨¿Haz visto a alguien diligente en su trabajo? Se codeará con reyes, y nunca será un Don Nadie.¨ Proverbios 22:29.
Inspirar a nuestros hijos a hacer lo que Dios nos llama a hacer: ¨Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres,¨ Efesios 6:7. Enseñarles a que ¨no lo hagan solo cuando los estén mirando, como los que quieren ganarse el favor humano, sino como esclavos de Cristo, haciendo de todo corazón la voluntad de Dios.¨ Efesios 6:6. 

Vivir nosotros, sus padres, con esta actitud, es un desafío. Es nuestra oración que como padres podamos ¨considerar bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.¨ (Filipenses 4:8) y podamos inspirar a nuestros hijos a pensar en esto y vivir con excelencia para la gloria de Dios.

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