sábado, 4 de febrero de 2017

¿Qué nos roba el tiempo?

24 horas por día. Ni una más. Ni una menos. Hay días en que parece que alcanzan. Y otros en los que me pregunto, ¿Dónde se fue mi día? ¿Qué me robó las horas?





La semana que viene empezamos las clases. Pasaron rápido los dos meses de descanso. Es la primera vez que comenzamos tan temprano, pero este año anticipamos algunos viajes, visitas y otros cambios que requerirán que tengamos al menos un mes de margen de tiempo como para tomarnos recreos de estudio cuando sea necesario.

Los dos chicos más grandes ya están en la secundaria. Su estudio ya es más complejo y requiere más tiempo. Tanto de ellos como del mío. A su vez, este año es particular porque volvemos a educar en casa con un bebé. Seguimos disponiendo de 24 horas. Estos cambios van a requerir de un mejor uso del tiempo para todos.

"Mirad pues con diligencia como andéis..." Observando mis días puedo detectar algunas de las cosas que me roban el tiempo:

1. La "fiaca". La Biblia la llama "pereza".

"Perezoso, ¿Cuánto más tiempo seguirás acostado? ¿Cuando despertarás de tu sueño?" Proverbios 6:9

Duro, pero muy real. Hay días en los que me cuesta no seguir acostada, me cuesta despertarme. Y entra la pereza. Y esto me roba de tiempo precioso para hacer cosas. Interesante que Dios valora y cuida mucho de nuestro descanso pero nos advierte respecto a la pereza.


2. La desorganización.

Volviendo a las hormigas... ¿no se las ve siempre muy organizadas? Marchan en fila, parecen saber hacia donde ir, que llevar, cuando trabajar. Se las ve preparando, anticipando en el verano la provisión para el invierno.

Sin duda, la falta de organización me roba mucho tiempo. Si no organicé las comidas, pierdo tiempo pensando, ¿Qué voy a hacer de comer? Si no organicé mi casa, pierdo tiempo buscando cosas que no se donde dejé. Si no organicé las clases de los chicos, ellos pierden tiempo preguntándome que es lo que tienen que hacer. Yo pierdo tiempo pensando que darles para hacer.

Interesante que Jesús nos llama a no preocuparnos por nuestra vida, que hemos de comer, con que nos hemos de vestir, etc. sin embargo nos recuerda que si hemos de ocuparnos. Los planes bien pensados son pura ganancia. Angustia y preocupación, no. Organización y planificación, si.

3. Las distracciones.

¿Vieron alguna vez una hormiga distraída? ¿Colgada mirando las nubes?

Las distracciones hoy en día son numerosas. Pero las que más roban mi tiempo y atención tienen que ver con el uso del teléfono (que hoy incluye mail, mensajes, whatsapp, FB, Instagram y muchas distracciones más).

Interesante que si evitamos distracciones que nos roban tiempo, podemos disponer de tiempo para invertir en las interrupciones divinas.

¿Como aprovechar mejor el día? Tres recordatorios sencillos:

1. Para evitar la pereza, ser diligente. 


En la versión Dios Habla Hoy lo dice así: "Esfuércense, no sean perezosos y sirvan al Señor con corazón ferviente."

Que Dios me capacite en este año para ser fervorosa al servirlo, no con un fervor propio sino con el que da el Espíritu Santo que mora en mi. Que El me recuerde que la pereza me roba el tiempo. Que me de sabiduría para ser esforzada. Que recuerde que es al Señor al que sirvo a lo largo de mis días.

2. Para evitar la desorganización: Organizar y Planificar.

Durante enero nos tomamos tiempo para organizar nuestra casa después de las vacaciones. Guardamos las cosas de navidad, le dimos un lugar a cada cosa, sacamos los libros del año pasado, pusimos los de este año, etc.

"Los planes bien pensados, pura ganancia", dice el Proverbio.

También nos tomamos un tiempo para planificar los estudios. El material que usamos viene ya muy organizado, lo cual me ahorra mucho tiempo. Aún así, invertimos tiempo planificando.

Planifiqué las comidas y compré lo necesario para salir lo menos posible de casa en la semana.

Armé una tentativa de rutina para que todos sepamos lo que tenemos que hacer a lo largo del día. Repartí entre los cinco (los cuatro chicos más grandes y yo) las cosas para hacer en la casa.

3. Para evitar las distracciones: Mantener el foco.



Recordar que mi vida está escondida con Cristo en Dios. Recordar lo que es verdaderamente importante y no dejarme distraer fácilmente. Tener mis ojos fijos en Cristo y lo que El quiere que haga. Ser sensible a Su hablar a través de la Palabra, su Espíritu Santo y otros creyentes. Permanecer en Cristo y dejar que sus palabras permanezcan en mi.

No leer el teléfono antes que la Biblia. No responder a cada llamado, mail, etc en el momento en que entra sino esperar el momento oportuno. Limitar el tiempo en las redes sociales. No usar el teléfono cuando estamos en familia, estudiando, compartiendo la mesa o charlando.

¿Qué roba tu tiempo? ¿Qué podés hacer para evitarlo? ¿Cómo podés aprovechar mejor las 24 horas de tu día?

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